ciento noventa y dos

estoy en la oficina. es como el tedio tras la pecera. estar aquí mirando, solo mirando, el tiempo. están colocando las mareas y yo no. bajo la ciudad duerme Umberto el día. y yo tengo ganas de sudar. aguardo la noche como las piedras y los peces. mi piel es mar y el pie derecho aún marca una canción de jazz. me he despertado fuera. firmé la paz con falso aroma de café. para no negar al espejo huí. solo quiero buscar la noche en las sombras de la luna. y resulta que ahora son dos. o una y casi una. la vida está llena de sorpresas, dicen. también dicen que es verano pero solo noto el peso del agua. intuyo el vidrio en mi cabeza.

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