De humanidad y desayunos.

27022018

Hola

Me gustaría contaros que hoy no he desayunado. Desayunar es con mucho algo que me apasiona. Tanto como coger el autobús puntual para ir a trabajar.

Qué ha sucedido para no desayunar esta mañana y contradecir las indicaciones de los nutricionistas expertos en estas materias os preguntaréis.

Afortunadamente ha sido un infortunio pasajero.  Fui a hacerme análisis de sangre y allí tuve una revelación.

¿Sabéis esos momentos en que piensas por qué no lo habrá inventado alguien antes? Pero en realidad lo triste de mi revelación es que mi eureka o solución de optimización de procesos ha sido ya inventando e incluso se ha probado su eficacia con excepcionales resultados en multitud de establecimientos e instituciones, que precisen organizar el turno de las personas alrededor de todo el mundo.

No, amiguis. No estoy delirando. Ya se que te preguntas, que si es tan obvio y está tan testado ese magnífico método no entiendes por qué no ha sido plagiado en este centro de salud. Si amiguis, no es por la licencia de uso, ni por el desembolso económico. La ausencia del proceso es por el bien de la interacción humana ante la pérdida de contacto del individuo actual en pos del chat bot. Esta ha sido mi gran conclusión y a lo que me aferro con esperanza para mi consuelo.

No entiendes nada y es normal.

Te contaré los hechos con todo lujo de detalles para que comprendas, como yo, que el ser humano necesita relacionarse. Nos lo han dicho mil veces, somos seres sociales y tenemos la maravilla del lenguaje para comunicarnos.

Por eso cuando llegas al centro de salud, portando tu ticket con la cita asignada, previamente tachado por el personal de administración escondiendo la hora fijada y reemplazada por una franja horaria amplia, debes coger un número en el dispensador. Si, como en cualquier supermercado que precise un sistema de turnos al no expedir citas con antelación.

Con tu número lo bueno es que a diferencia del supermercado puedes relacionarte con el resto de impacientes personas, que como tu tienen cosas que hacer en su vida. Por eso, aunque este método de organizar turnos esté inventando, en el centro de salud, para favorecer la relación, no disponen de pantallas con las que identificar el número que toca.  El personal tampoco canta el turno para que asi puedas charlar con tus futuros amigos sobre el número asignado a cada cual por el dispensador.

Asi, en esta entretenida labor detectivesca podrás relacionarte más facilmente y podrás practicar la atención plena para seguir los pasos de tu predecesor en su acceso a la sala de extracción, no vaya a ser que se te pase el turno. Menos mal que ahora hay cursos de mindfulness everywhere.

 

Fotografía de Víctor Vélez