los miércoles que nieva

28022018

Está nevando dijo. Las persianas se abrieron y era cierto. El asfalto seguía ardiente y negro pero lo que quedaba de jardín en la plaza del ayuntamiento era blanco, como la nieve que en este caso, lo cubría.

El hecho en sí no era noticioso, nevar es normal en muchas partes del globo. Pero desde la época del COU no nevaba en Santander.

Y, aunque contradictorio, es la normalidad no habitual en la ciudad la que brindaba hoy una extraña libertad para ser, por unas horas, más feliz.

Los momentos extraordinarios, por más nimios que sean, nos alejan de la rutina y nos otorgan cierta licencia para olvidarnos de los protocolos de conducta modernos o maduros. Esos consensuados en alguna dimensión como aceptables y sensatos para que la vida transcurra lineal, aséptica y poco a poco olvidemos cualquier esencia.

Por eso, que nevase en la ciudad más allá de lo bello y extraordinario tiene la grandeza de hacernos, por unos instantes, ser más.


Imagen de Víctor Vélez